jueves, 1 de noviembre de 2007

Participación

Uno de los síntomas más reveladores de la estulticia de los políticos catalanes es el llamamiento a filas. Incapaces de saber a qué puerto dirigirse, faltos de ideas que contribuyan al bienestar de la comunidad, los mandantes devienen mendicantes y acuden a los casinos y centros cívicos en busca de inspiración. Por lo común, semejante vacuidad intelectual adopta la denominación eufemística de "participación ciudadana". El principal instigador de esta práctica a lo "habla pueblo habla" fue, como no podía ser de otro modo, Joan Saura. Acuciado por la turbadora obligación de reformar un Estatuto sin saber cómo ni para qué (más allá, claro está, de ahondar en la diferencia entre mujeres y personas e instituir la oficialidad del aranés), el consejero tuvo la feliz (y única) ocurrencia de que fueran los súbditos quienes redactaran el ordenamiento. La esforzada carambola rindió su fruto. No fue un fruto perfecto ni un bello producto, mas cabe atribuirle cierto mérito; cuando menos, el mismo que se otorga a los más distinguidos trileros. Por un lado, el consejero sonsacaba peticiones a las gentes de su cuerda; por otro, presentaba esas mismas peticiones como una clamorosa reivindicación de, redoble de tambor... ¡Cataluña! Menos del 50% del electorado acudió a las urnas para pronunciarse respecto a la reforma (lo que, sin duda, es ya un incuestionable pronunciamiento). Joan Saura, consejero de Participación Ciudadana, jamás se sintió aludido por tal desaire. ¿Por qué les cuento yo esto? ¡Ah, sí! Ayer, mientras rondaba la calle del Peligro, me topé con el enésimo, refulgente llamamiento a filas. Como en otras ocasiones, los pezqueñines (por cierto, a cara descubierta) vuelven a revelarse como el cebo más pulcro y certero.


-Y usted, De Paco, ¿qué haría en Gracia? 
-Para empezar, proscribir la costumbre de que las autoridades tuteen a los vecinos.


Civismo

Mañana viernes, a partir de las 20.30 y con el permiso de la autoridad, tertulia en el bar Resolís.
Tema: El mal.
Contribución obligatoria: 8 euros. Incluye dos consumiciones (a elegir entre café, té, vino, cerveza o refresco) y elegante tapeo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cataluña es un país de dibujos animados, con un gobierno de dibujos animados que parece permanentemente instalado en los mundos de Yupi. A la Conselleria de Saura le ha sido destinada una morterada, como de alguna manera tienen que justificar gastos pues no paran de inventarse chorradas, ¿que qué haría por mi barrio? y yo que se,tío. Piensa tu que para eso cobras. Eso sí, los jubilatas deben estar contentos de que les vayan a preguntar, con las ganas que tienen siempre de quejarse!
La Conselleria d'Ensenyament se dedica a hacer 10.000 copias de DVD de un vídeo delirante sobre unas trigéminas a las que pasean en helicóptero sobre el Camp Nou en horas de clase, cuando cualquier cenutrio en temas informáticos como yo misma, sabe que el vídeo se podría haber visto a través del ordenador, pero claro, se ve que no tenían nada mejor en que gastarse el dinero. Ahora unos tocaperas se han quejado y hala!! 10.000 DVDs a la basura.
Con su comentario de ayer sobre el Espanyol no estoy de acuerdo Sr. de Paco, vamos que no pienso que la entidad se catalanizara para que la quisieran más en Catalunya sino porque es una entidad catalana y la directiva es catalana. Desde luego si pensaban que algo iba a cambiar por poner "ny" en el nombre es que eran muy ingenuos.
Un abrazo de Paco, estoy un poco visceral hoy.
Veva

Linda Lovelace dijo...

Veva, a ver si mas que catalanizarse para la quisieran, la entidad se catalanizó para que la ayudaran (no mucho) economicamente. Desgraciadamente, nunca nos lo dirán pero por lo que yo tengo entendido, algo tuvo que ver el con el tema el Institut Catalá de Finances.

Anónimo dijo...

Linda, o sea me estás diciendo que se vendieron al vil metal. Sí, ya puede ser. Bonito nick.
Veva