Tiempo de heroesmegos (III)
Cuando hacíamos sexto, corrió una lista con los chavales que más le gustaban a Laura Miralles. Castells nos aseguró que él estaba el primero de la lista, Carlos Salvadó el segundo y yo el tercero. Teniendo en cuenta que Castells era un embustero y Salvadó tenía novia en su barrio, la Bonanova (cómo fue a parar a nuestro cole nadie lo supo nunca), pensé que Laura pronto sería mi novia.
Lo de las listas con los tíos que te gustan se puso muy de moda. Yo no quedaba en mala posición en ninguna. Era guapo, buen muchacho y aunque no tan listo como Escolá, jugaba al fútbol mejor que él. En la lista de Mónica Ruiz, por ejemplo, era el primero. Vicente Ferrín quedaba el último en todas las de las tías, y Ana Sáez la última en todas las de los tíos. Contra la fealdad, las cosas siempre estuvieron bastante claras. Hasta que llegó séptimo y las tías se convirtieron en otra cosa. Antonio Forés, que siempre jugaba con las tías, no estaba en ninguna lista.
Un día, David Farré nos dijo que su hermano había currado a unos chorizos al lado del campo del Seco. Que los chorizos les habían esperado en el camino y, al llegar él y su hermano, se habían descolgado de los árboles y les habían amenazado con navajas. Y que su hermano, que era cinturón negro de karate, les había currado a todos. Eran siete, dijo Farré. Con el tiempo fueron treinta. Farré dibujaba tan bien como cualquier dibujante de la marvel. Cuando se celebraba alguna fiesta de cumpleaños, Farré te regalaba un dibujo de godzilla contra king kong y se bebía una cocacola de litro.
Yo siempre fui un dibujante pésimo. Tenía buena memoria y algo de maña para la copia. Nada más. Cuando tenía cinco años, citaron a mis padres y les dijeron que yo debía recibir una educación especial. “Su hijo es un superdotado.” La prueba de que era un superdotado era un dibujo (memorizado y copiado del Interviú) que la profesora les mostró a mis padres: “Aquí tienen. Lo ha hecho él solito”. Además del dibujo, también copié la palabra “crisis”. El dibujo eran dos narigudos en barca y un tiburón que, desde debajo, les apuntaba con el morro, como el del cartel de la película de Spielberg pero con dos narigudos en lugar de la tía. Los profes creyeron que yo era un Einstein o algo así. Y mis padres me cosieron a preguntas. Pero tú ya sabes qué es eso de la crisis, hijo. Y yo, al final, confesé que había estado leyendo un interviú en la barbería de mi abuelo y que lo había sacado todo de ahí. Al día siguiente de aquello, volvieron a llamar a mis padres. Esta vez, para decirles que me había cagado.

5 comentarios:
"Lo de las listas con los tíos que te gustan se puso muy de moda. Yo no quedaba en mala posición en ninguna. Era guapo, buen muchacho..." De Paco ha dicho.
Doy fé que aún lo es. Y además no peca de falsa modestia.
El tema listas atendiendo a criterios puramente estéticos me ha traído a la memoria un compañero de trabajo que tuve hace mucho tiempo, es una oficina en que trabajábamos muchas chicas. El hombre nos pidio "para salir" a todas, empezando por la más guapa y acabando por la más fea. Fue recibiendo un no detrás de otro hasta que la última le dijo sí. Menos mal porque ya estábamos temiendo por la máquina del café.
Mi cerebro también debe elaborar listas a mis espaldas, solo así puedo comprender que entre Rafa Nadal y Luis Aragonés tarde en escoger media milésima de segundo.
Veva
Esto es pura pornografía. Quiero dejar constancia de mi desaprobación y de la salpimentación.
'Cuando hacíamos sexto, corrió una lista con los chavales que más le gustaban a Laura Miralles, que decían que ya follaba.'
Cielo santo, qué maravilla de frase.
fantástico.
sin ánimo de nada pero estas memorias escolares me parecen lo mejor del blog.
viejo Casale
Laura Miralles. Seguro que es la nieta de Miralles, el soldado de Salamina.
viejo casale
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