miércoles, 6 de febrero de 2008

No es costumbre de esta playa censurar comentarios de los lectores. Al aluvión de preguntas acerca de si yo había censurado el comentario del día 4, sólo cabe un antológico "no". El comentario del día 4 fue suprimido por el propio autor pulsando el icono de la papelera. En lo sucesivo, y para evitar confusiones, sepan ustedes que los comentarios que yo mismo censure (extremo harto improbable), llevarán la etiqueta "eliminado por el administrador". Como botón de muestra, valga la autocensura con que cierro la ristra de comentarios de ese mismo día. 
Muchas gracias


Hoy, en La Vanguardia, Joana Bonet diserta sobre el dolor con su acostumbrada laxitud, exhibiendo la grácil posibilidad estilística de escribir entre sábanas y malvistiendo una camisa masculina y furtiva. "El dolor es estructural, mucho más fácil de representar que la alegría profunda. Cose la vida con su hilo tenaz y se impone al conocimiento del placer, como si este no se pudiera obtener sin el eco del sufrimiento." Ni que decir tiene que el dolor [¿profundo?] no es más fácil de representar que la alegría profunda. Semejante exhalación es propia de una pija (¡conste el elogio!) que todavía ignora que el placer, en las elecciones primarias de la vida, cuenta menos delegados que el dolor. Y de entre los adscritos al placer, sólo unos pocos tientan su manifestación principal, esto es, la gastronomía, con la prosa cierta y enjundiosa que exigen el steak del Café de París o el carpaccio del Isidre. A mí, hechas las cuentas, me salen dos: Arcadi Espada y Salvador Sostres.


¿Se imaginan, por un glorioso attimo, que Albert Boadella resultara elegido "Catalán del Año"?


En un resbaladizo reportaje de El País, escribe David Fernández que el sur de Francia se había convertido "en un santuario para los taurinos". Santuario y sur de Francia. La misma dupla semántica que, hasta hace poco, orlaba a los terroristas. Insidias y torpezas al margen, despunta en el texto una información que apenas había tenido el debido eco. Según un estudio encargado en 1999 por el entonces Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Javier Urra, "con los datos actualmente disponibles, no se puede considerar como peligrosa la contemplación de espectáculos taurinos por menores de 14 años. (...) No hay bases suficientes para sustentar científicamente una medida como la prohibición de su entrada en las plazas". El responsable de tan dislocada conclusión, Enrique Echeburúa, aconsejaba que los menores, en cualquier caso, acudieran a la plaza acompañados de un adulto. Un adulto, afirmo yo, que supiera explicar a su retoño que el domador no pretende torturar al tigre cuando le ordena pasar por el aro. Mis hijas, adictas al circo y al cuidado de toda clase de bestezuelas, jamás han confundido el látigo con la gota malaya o la picana eléctrica. No ha hecho falta, por consiguiente, explicación alguna al respecto. Tampoco hizo falta que mi abuelo apostillara que Paco Camino no lideraba, en los setenta, el escalafón de torturadores en blanco y negro. (Caiga mi desprecio mayor sobre los pichis que insultaron a Urra y le negaron café por haber encargado dicho estudio.) 

Para las antitaurinas, vaya mi eterna bendición. Al cabo, qué seríamos los torturadores sin estas flores torturadas que, antes que al tercio de varas, atienden mansamente al tercio de piercings. 




Estafeta de la playa Libre/ Viejo Casale

Fotos de Mestalla en 1962 y del barrio San José en 1970.
Me quedo con la segunda, ya en color. Lo que se ve delante es el colegio de El Pilar. En segundo plano, las vías de la "estación Churra". El solar inmediato es donde pocos años después, apenas 2 o 3, mis padres abrieron el horno, en la calle Gorgos, entonces aún sin asfaltar. En tercera instancia se ve la plaza Xuquer. Los bloques de casas apenas han sufrido variaciones pero sí sus alrededores. De telón de fondo, el mar.
El barrio de San José siempre ha sido un lugar extraño. Distinto. A medio camino entre Mestalla y la playa pero como si en realidad el mar no estuviera tan cerca y sí a miles de kilómetros. Esta foto resume esa atmósfera mejor que ningún otro documento.
Por la presencia de coches es fácil adivinar que ese día jugaba el Valencia...

Saludos,






A vuelta de correo/ Rumbero de la playa Libre

Vaya mi predilección, por descontado, por esa foto segunda. Le prevengo, no obstante, acerca del escalofriante y engominado pie de foto de la primera: "Campo de Mestalla, marco de las grandes competiciones deportivas que tanto han calado en este pueblo gustoso de los espectáculos al aire libre y de agruparse en bandos que ahora son los de los Clubs futbolísticos". De agruparse en bandos que ahora son. Bandos que ahora son. Bandos. Ahora. Glups.


-Creo que hoy debería usted...
-Proceda, vecino, proceda.
-Cómo era... El otro día le vi hacerlo pero ahora no me oriento.
-Deje, ya lo hago yo.


6 comentarios:

Birra dijo...

Querido De Pac, creo que por la gastronomía pecaríamos muchos más.

Por si aquello de jod... a unos cuantos, me he apresurado a dar mi voto a Boadella. Pero lo más sorprendente y desde luego un tanto vomitivo, es ver a "el rubianes" con minúscula, catalán, ja y del año, jaja. Si acaso catalufo.

E.

Anónimo dijo...

La prohibición de asistir los menores de 14 años a los toros la implantó Primo de Rivera ( el dictador, no el ausente) y estuvo vigente hasta muerto Franco. Claro que aquel régimen, tan cruel, no aplicó nunca la norma, como en otros campos. Luego la ha redescubierto la Generalitat de Catalunya (solo ella) y aquí si que la aplica con todo el rigor del mundo. Como en otros campos, también. ¡Merda de país petit!

o.trillas dijo...

El comentario anterior era mio. Perdone, De Paco, por darle al anónimo.

veva dijo...

Tamudo va ganado! y también les jo.de bastante.
¿Y los taurinos por qué no os planteais cambiar el tercio de varas por el tercio de pearcings?

Jaime dijo...

Esta es una de las pésimas consecuencias de la cultura Disney: cómo diantres podemos sorprendernos si nuestros hijos están personificando animales? Las alas de las aves o aletas de los peces se convierten en manos! Hablan, sienten... Se casan, en los dibujos, claro. Todo ello unido a la pérfida política corrección, que no es nada más que el refugio de los simples de espíritu, sin más recursos intelectuales que los protocolos que les brindan los gurús mediaticos, pues nos da toda esta estúpida asepsia, donde nos tiene que conmover un toro sangrando y muriendo dignamente en la plaza, un perro enseñando los dientes en la calle a un niño porque el pobrecillo seguramente ha padecido malos tratos en su tierna infancia (el perro, claro. Al niño le llevamos al psicólogo y ya está, qué buenos padres somos y qué malos "padres" tiene ese perro, pobre), cagándose en las aceras...
Pues eso. Y, de paso, nos piden el teléfono cuando votamos, no se nos vaya a ocurrir votar a Albert Boadella. Pues me gustan los toros, fumo, me gusta comer, me gusta el buen vino, un buen orujo, montar a caballo aunque el pobrecito tenga que sufrir llevándome. Y que se metan mi número de teléfono donde les quepa.

Como veis, ya he regresado de mi fin de semana alargado (qué nieve he pillado!) descansado y renovado.

Jaime

o.trillas dijo...

Ya he votado por Albert Boadella.Debe logarse una avalancha de votos. A mi me gustaríaun podio con Boadella, Isabel Clara Simó y Joel Joan. Sería massa!