Tiempo de heroesmegos (XII)
Las obras de teatro las escribía yo, que era el que mejor escribía de la clase. El cole organizaba un concurso de teatro y la obra ganadora se representaba por Sant Jordi. La mayoría de las obras que escribía eran copias de Mortadelo y Filemón, pero de eso sólo sospechó Escolá y jamás dijo nada. Yo lo que hacía era resumir los tebeos, escribir las acotaciones teatrales, eliminar los disfraces de Mortadelo y suprimir las explosiones y las escenas en el polo norte donde los buscaba el Súper. Lo que quedaba, más o menos, era lo que se representaba por Sant Jordi. Un día lo probé con Tintín y fracasé. Aquel año, el concurso se lo llevó Daniel Blanco con una obra sobre la guerra fría. Resumen del argumento: guerra nuclear entre Estados Unidos y Rusia y gana Rusia. Farré también escribía bien. Una vez le escribió una carta a Roser, una chica que le gustaba, donde le decía que era una puta y una calientapollas. La escribió a máquina y se la dejó, sin firmar, en el pupitre. Roser, después de leerla, se puso a llorar y le llevó la carta a la profe Mari Carmen y de ahí fue a dirección y… en fin, que se convocó una asamblea y lo primero que se hizo fue leer la carta en voz alta. Según la señorita Blanca, la lectura de la carta tenía un valor pedagógico. Cuando la señorita Blanca llegó a lo de que la iba a coger y se la iba a follar en el parque de al lado del cole, Castells y Tuto se miraron como diciendo ¡coño!, que era a lo que olía Tuto en ese momento y, en general, en su perra vida. La verdad es que la carta nos puso calientes. Y no sólo eso; además, como digo, estaba muy bien escrita. Tanto que la señorita Blanca, en la búsqueda del culpable, descartó a 30 de una tacada. A mí me cupo la gloria de estar entre los principales sospechosos.
La cosa fue rápida: de los cinco que quedamos, sólo a Farré se le había visto durante los últimos quince días cortejando a Roser. El apuro de Farré al contar por qué lo había hecho fue tremendo. “Paseábamos juntos… Bueno, la Roser paseaba conmigo y yo le regalaba godzillas y le contaba cosas que le hacían gracia, y así cada día… Pues yo creía que, no sé, que al menos…” Roser tenía labios de mulata. Álex López había prevenido a Farré: “Sobre todo que no te la chupe porque las mulatas, al chupártela, te hacen el vacío y te matan.” Escolá dijo que su hermano le había dicho que eso era una gilipollez. Tuto lo confirmó. Gea, el profesor de gimnasia, dijo que Farré no merecía un castigo de cinco días en casa, sino de dos. Al final fueron tres. A Roser le llamaron la atención. Primero puta y luego la atención.

2 comentarios:
Me lo temía, eso de escribir no era por ser de ciencias. Seguro que lo de triunfar con Mortadelo y Filemón era por ser más castizo. A esas edades querer introducirse en la finura de los "franchutes" solo podía ocasionarle un fracaso.
Y visto como acaba esta entrega, en tres días hemos acabado en el tomate, como pronosticaba.
E.
"A Roser le llamaron la atención. Primero puta y luego la atención."
Un par de frases que describen perfectamente lo que nos pasa a las mujeres cuando pedimos justicia, cada vez menos, afortunadamente.
Roser, si hubiese sido más sagaz, le hubiera dado un par de ostias a su cortés admirador y aquí paz y después gloria.
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