martes, 26 de febrero de 2008

Tiempo de heroesmegos (XV)

Escolá me invitó un día a pasar la tarde en el bar que tenían sus padres en la calle San Pablo, un bar oscuro y de mucha bulla. ¿Y qué haremos en tu bar? Pues eso, pasar la tarde. También vino Farré, que oyó lo de la invitación y no quiso perdérselo. Siempre que había coca cola por medio aparecía Farré. Al poco de llegar, los padres de Escolá nos dijeron que fuéramos a jugar a la calle, que en el bar había mucha gente. Farré propuso ir a cachondearse de las putas. Escolá dijo que no, que algunas comían en su bar y le conocían. La verdad es que allí no había mucho que hacer. Un borracho pasó cerca de nosotros y le pegó un tortazo a Farré. Farré, sorprendentemente, le devolvió la hostia. El borracho sacó un cuchillo y entramos corriendo en el bar. La madre de Escolá, que llevaba un delantal blanco, nos dijo que no saliéramos más. Farré pidió una coca cola. De esto del borracho no digáis nada en el cole, nos dijo Escolá. Y yo, que me parecía que había sido lo más emocionante de mi vida, le dije: ¿Por qué no podemos decir nada? 
-Porque nadie lo creería. 
-Farré ha llegado a contar cosas más fuertes.
-A Farré nunca le cree nadie.
 Y Farré sonrió y bebió un sorbo de coca cola.
Luigo fuimos a la trastienda del bar a ver los álbumes de cromos de Escolá. Como en el bar servían yogures danone y vendían pastelitos cropán, a Escolá los cromos le salían gratis. A veces, antes de que comenzara el curso, Escolá ya tenía la cole hecha y te decía qué jugadores le habían dado más problemas. La información era muy útil porque, sabiendo esto, te adelantabas y comprabas el jugador en el mercado de San Antonio antes de que el precio subiera. Después Escolá nos mostró un gatito blanco que había recogido en la calle. Escolá le preguntó a su madre si podíamos salir a la calle a jugar con el gato y nos dio permiso, pero nos dijo que nos mantuviéramos junto al portal. Y ahí estuvimos un rato haciendo saltar al bicho, que parecía estar más vivo que nosotros tres juntos. Luego Farré fabricó una pelota con una revista y el gatito rodó con ella. Cuando las farolas se encendieron y dejó de pasar gente, le dije a Farré que nos fuéramos a casa. Entonces una rata salió de las cloacas y le arrancó el hocico al gato de Escolá. El gato empezó a tiritar y murió. Creo que se llamaba Shazam, como el sortilegio del capitán Marvel.
-Ahora ya podéis contar lo del borracho.

La madre de Jordi llevaba siempre un gorro como de rusa. Luego supimos que era porque tenía cáncer y no tenía pelo. A su muerte, le dije a Jordi que lo sentía (mi madre me había dicho que eso era lo que se decía en esos casos). Benito le dijo “te acompaño en el sentimiento”. Jordi, que siempre fue muy esforzado para todo, no tardó en volver a sonreír. A veces se le veía muy solo y entonces fingía que estaba buscando a alguien. 

2 comentarios:

o.trillas dijo...

"La información era muy útil porque, sabiendo esto, te adelantabas y comprabas el jugador en el mercado de San Antonio antes de que el precio subiera." Genial, De Paco. Un progre, de los de ahora, le diría que ésto es especulación.

Anónimo dijo...

Un excelente pie de página para una foto de Colom.

Açí, patint una miqueta. Amunt Valencia!!

viejo Casale