jueves, 13 de marzo de 2008

Tiempo de heroesmegos (XVII)

Mi madre, cuando yo hacía quinto, empezó a trabajar de monitora en el colegio. Ella y otros monitores nos vigilaban a la hora de comer y a la hora del patio. En aquellos días, yo andaba enamorado de Irene. Hacía lo que podía por situarme en su ángulo de visión y me quería morir cuando ella sonreía a cualquier otro. Irene vivía en el paseo de la Zona Franca y yo, de algún modo, también. Tenía el cabello castaño y los ojos verdes y, en fin, tal vez habría que inventar una palabra para explicar lo bonito que era el cabello de Irene; una palabra que no sea castaño, que es una palabra de mierda. Mi madre y su madre, que también hacía de monitora, se hicieron amigas y quedaban para ir de compras a los mercadillos del extrarradio. El día que nuestras madres nos matricularon a los dos, a Irene y a mí, en la misma academia de inglés, estallé de alegría. English Language Corner, se llamaba la academia. Íbamos cada uno por su cuenta, después del colegio.
Cosas que hacía para llamar la atención de Irene en la academia English Language Corner:
-Abrir la libreta por un dibujo de Godzilla hecho por Farré o copiado de uno hecho por Farré.
-Disfrazarme de jugador de fútbol, preferentemente de Mario Alberto Kempes, el Matador.
-Maltratar a Lluís Torrabadella. Una hostia de vez en cuando, una cosa supersuave. Lo de Lluís Torrabadella me llevó a pensar que no hay buenas personas, sino personas sin oportunidades de ser malas.
-Asomarme a la ventana y mirar al infinito. A las tías, por aquel entonces, empezaron a gustarles los niños tristes.
-Jugar a la máquina de moscas del bar de enfrente de la academia. En el récord escribía: “Te quiero I”.
Hacía un montón de cosas para llamar la atención de Irene.
Todo menos hablar con Irene.
Irene se fue un día, eso ya lo he contado.
Mi madre trabajó dos años como monitora de comedor. Luego contrataron estudiantes de magisterio. Estaba Miguel Ángel, que era de la Real Sociedad y vivió, en aquel tiempo de Ormaechea, sus mejores días como txurriurdin. Yo ya era del Español. Antes había sido del Real Madrid y, antes de ser del Real Madrid, fui del Athletic de Bilbao. Y antes, del Murcia. Y antes, del Hércules. Y antes, del Atleti. Menos del Barça fui de todos los equipos. Cuando fui merengue vibraba de verdad con el Panzer Stielike, Ángel de los Santos (más conocido como Ángel de los Pulmones), el Puma Santillana, Ricardo Pundonor Gallego y todos aquellos héroes a quienes motejó Héctor del Mar y que eran capaces de ganar una guerra en el minuto 94. Cuando venían a Barcelona a jugar contra el Barça o el Español, mi padre me llevaba a verlos al hotel donde se hospedaban. Al Sarriá, al Calderón, al Princesa Sofía. Me sentaba en un sofá de lujo a esperar y, cuando los jugadores bajaban a dar el paseo, les ponía delante un álbum de cromos y ellos firmaban y a veces les oía hablar. Un día, Santillana murmuró: “Me tengo que afeitar”. Esa tarde fui al Camp Nou con mi abuelo y Cunningham, el gran Laurie Cunningham, no hizo otra cosa que driblar jugadores del Barça. De uno en uno, de dos en dos. Cunningham driblaba con la cólera del apostador profesional, con el ansia del nadador de Cheever. De rondón y sotana y autopase fueron mis sueños aquel día lluvioso en que, por cierto, ganamos 0-2. 

Ver Tiempo de heroesmegos (I) (II) (III) (IV) (V) (VI) (VII) (VIII) (IX) (X) (XI) (XII) (XIII) (XIV) (XV) (XVI)

6 comentarios:

o.trillas dijo...

Siempre me reconforta leerle,De Paco. No fui de tantos equipos como Vd, pero sí fui merengue antes que perico. Y estuve en la gran tarde del malogrado Laurie Cunningham. Igual que estuve después, ya perico, en la tarde del 1-3 en el Nou Camp. Cuando la culerada, con Udo Lattek, vendían banderines con el angrama "Campions 81-82". Perdieron,por culpa nuestra. Como el año pasado. ¡Qué gozada!
Por cierto, otra cosa y ya se la anuncio: La temporada de José Tomás va a acabar mal. Lo de Valencia, ayer, me cuentan que fue una auténtica pantomima.

Anónimo dijo...

Ah! que bonito! los amores adolescentes! Uno de mis primeros admiradores, yo tendría doce años, trataba de conquistarme tirándome piedras. Que romántico!
Veva

Mercutio dijo...

Cada día abro este blog al mismo tiempo que otros doce enlaces; los imprescindibles. Por azares del orden alfabético, la solapa de la playa Libre queda la última, y empiezo por allí, muy evangélico. Cuando veo la palabra mágica 'heroesmegos' dejo de leer y paso a la siguiente -Microsiervos-, y luego a la otra, hasta el principio. Al cabo del rato vuelvo y me doy el banquete pospuesto.

El día que salga el libro compraré cincuenta ejemplares para regalar a mis cuarenta y nueve mejores amigos.

Anónimo dijo...

"Irene vivía en el paseo de la Zona Franca y yo, de algún modo, también." Bien explicado. Te pasó una cita en referencia a esta frase: "Un enamorado es siempre un merodeador". Es bonita.
Veva

Anónimo dijo...

¡qué bueno! yo también hice muchas tonterias por amores infantiles: romperme los dientes a los 10 años, el brazo a los 13. Siempre intentado llamar la atención. y algunas veces con resultados funestos. Claro que entonces no teníamos móviles para enviar mensajes. Y hablar...¡uf hablar! hablar con mujeres fue algo que aprendí mucho después. Si es que lo he llegado a aprender alguna vez...que creo que no.

Menuda gilipollez, pero me halaga que quisiera ser Kempes. Ya ve usted.

llevaba días sin poder pasarme por aquí. Menos mal que la playa nunca cierra aunque cierre.

Yo no tuve opción de ser de ningún otro equipo que no fuera el Valencia. Mi padre me hizo socio al nacer, cambiando el nombre del pase de su suegro (mi abuelo), fallecido meses antes. A los 2 años me llevó por primera vez a Mestalla. Un Valencia CF-Atleti de enero de 1974 que casualmente he conseguido esta semana en una cinta perdida en los archivos del club durante años. Piel de pollo de saber que fue mi primer partido sin recordar nada más que el relato oral del viejo. En el descanso mi padre salió corriendo y me dejó en casa. Después volvió él solo y y ya no me llevó hasta la temporada 75-76. Con 4 años ya me comportaba mejor. Tengo memoria futbolística desde ese momento. Una carrera por la banda de keita lo inaugura todo. Con la llegada de Kempes ya va todo rodado en mi cabeza. Desde el debut hasta su adiós. Primero en 1981 y luego en 1984.

Durante 4 años fui socio número 1 infantil del Valencia (desde 1982 hasta 1986, el año del descenso). Ese año, pasé a mayores. El descenso y el adiós a la infancia fueron el mismo proceso: psíquico y físico. Hay veces en la vida en que todo coincide.

vCasale

Anónimo dijo...

De Paco,

No sé si estoy haciendo esto bien. Ya envié comentario...pero por si acaso, lo intentaré de nuevo.

Por algún motivo extraordinario he dado con su blog y me ha llevado usted a l'Escola del Bosch, al Ventura (caricatura, recuerda?),a Forés el que jugaba con las niñas, a Herminio, a Yolanda, a Castells...AL ENGLISH LANGUAGE CORNER!!!!

Brutal...increíble...

I.M