lunes, 12 de mayo de 2008


-Llegó la hora, ¿no?
-Así es. 
-Ocho meses.
-Magnífico derroche.
-¿Y sus heroesmegos? ¿No piensa acabarlos?
-Seguiré con ellos, sí.
-Pensé que le sería más difícil, que al menos derramaría alguna lágrima.
-Lunes, 12 de mayo de 2008.
-Vayamos a la playa, Vecino, el sol forcejea con las nubes.
-¿Y quién cree que ganará?
-¿Y qué más da quien gane, no le parece?
-Olvida algo, De Paco.
-Cierto.




Un abrazo a todos, de corazón.


Estafeta de la playa Libre/ Verónica Puertollano

(A José María Albert de Paco, que no ha dejado una lágrima en su arena)




domingo, 11 de mayo de 2008

Levántate, joven perico; alza el gesto porque el último rescoldo de nuestra identidad (la única, por cierto) no debieran apagarlo esos once de plastilina. ¿Las causas? Olvida las causas; en la vida no hay más causas que las causas perdidas. ¿Acaso te preguntaste por ellas cuando besábamos Europa y apalabrábamos champanes y ryanairs? Lee a Nick Hornby, devoto del club más aburrido del universo. Ni una sola pataleta que no tenga que ver con la tersa melancolía. Hornby es la escrituración de la pasión ordinaria, el único esputo tolerable cuando el domingo nos arrolla y toda esperanza es vana. Es probable que en el podcast de hoy no haya una crónica, sino cientos de autopsias. Así y todo, la testosterona de la escuela de voceros es una sinécdoque. “Un Español en caída libre”, leo y releo. En puridad, una liga infartada, paupérrima, fractal: cada racimo de despropósitos escondía mil racimos de torpezas. Las cuitas de Valverde son las de Rijkaard, Clemente, Aguirre, Schuster, Sánchez Flores. La autoridad aplazada, menguada: prohibido prohibir, pidamos lo imposible. El mayo del 68 también sombrea el fútbol español. Ahí va Riera; le basta un galope fortuito para sentarse a esperar la llamada de cualquier lendoiro. ¡Cuánto añoro, ay, a De la Peña y a Roberto Martínez! Si no recuerdo mal, ambos compartieron vestuario; tal vez Roberto Martínez fuera unos años más joven que Lo Pelat, tal vez empiece a fallarme la memoria. Lo de la fábrica de centrales del Español lo reservo para el mes de agosto, cuando el calor acolche las ideas y temple los ánimos. Ahora, joven perico, levántate y alza el gesto porque el signo de los tiempos le debe mucho a los hinchas tristes y airados. El espectáculo, hoy por hoy, no es otro que nuestra rabia aletargada. Y llegará, sí, claro que llegará; llegará el día en que la tierra se agriete y, con el retumbar del himno, una banda de socios saltemos al campo como saltaron Ardiles y Stallone. Si me da por morir y sigues ahí, joven perico, recuerda izar mi camiseta a lo alto del pebetero. Pepe, 23.


Me he llevado a Darko a la plaza; la barra del Resolís se le estaba quedando pequeña.

-Tú eres un hombre bueno, Pepe.
-No creas.
-¿Puedo abrazarte?
-Venga.
-¿“Venga”? "Venga" es bonito. ¿Sabes que era mimo en Belgrado?
-Mientras no fueras filólogo.
-¿Qué?
-Nada, cosas mías.
-Tú eres un hombre bueno, te veo a veces leyendo el diario. En Serbia también somos buenos pero no somos católicos. Y, claro, como no somos católicos no tenemos poder. Somos un país encarcelado. En mi país respetamos a la gente. Aquí no respetáis a la gente. Estuve con una catalana siete años y su padre me amenazó. 
-Nunca había visto emborracharse a un mimo.
-Un mimo serbio.
-Serbio, claro.
-No lo entiendes; yo soy mimo pero he hecho cosas que no son de mimo y ahora ya no puedo ser mimo.
-Cosas que no pueden llamarse cosas.
-Un borracho, ahora soy un borracho. A veces te veo leer el diario. Te comes lomo queso y te bebes una cerveza. Hay días en que te bebes dos. Tienes dos hijas. Yo por la pequeña mataría. No estás con la madre.
-Gran mimo.
-¡Ah, mimo observa! ¿Y tu qué haces?
-Leer, escribir, nadar.
-Y comer lomo queso, ja, ja, ja.

sábado, 10 de mayo de 2008

De un tiempo a esta parte, ha florecido en Cataluña un género literario que amenaza la hegemonía del ensayo guerracivilista e incluso la zafra de Buenafuente. El fantasma que anda recorriendo las librerías no es otro que la cantarela de esos pulcros narradores que, cuando la agenda les da un respiro, se dedican a la cosa pública. Llevo toda la mañana cabalgando en la ruedecilla de mi apartamento y preguntándome qué fue antes para esta pletórica generación de prosistas, si la política o la literatura. No he hallado pelos ni rastros de pólvora, pero a fe que en las estanterías de google daré con alguna pista que despeje la incógnita. Cualquier explicación, por torpe que sea, resultará más edificante que mi envenenada sospecha, esto es, que el Parlamento catalán es un congreso ordinario de escritores, un pen house con ínfulas. Vean, por ejemplo, la homérica antología de Joan Ridao: El pla B, Així es va fer l’Estatut, Retalls de societat, Baixant la persiana, Les coalicions polítiques a Catalunya (1980-2006), Les contradiccions del catalanisme i altres qüestions del laberint nacional… El locuaz puigcercosista, por descontado, no es el único servidor del pueblo que ha sucumbido al hechizo de la literatura (que tanto recuerda, en algunos vestigios, al auge del diseni). Acaso Ridao sea el pleonasmo del ejemplo a seguir, pero a su vera, y con idéntica gravedad estilística, se alzan Ernest Benach (Paraules del president Ernest Benach), Josep Lluís Carod-Rovira (El futur a les mans, 2014), Uriel Bertran (Montenegro sí, Catalunya també) o Maria Mercè Roca (Coses que fan que la vida valgui la pena). Justo es admitir, en fin, que la cantera de ERC, ese impagable vergel de filólogos, ha dado a las letras nacionales una ristra de firmes candidatos a la falç d’or. Tanto como que en Cataluña, que es tierra de acogida (¡ya no digamos su Parlamento!), no se exige el carné de filólogo para gritar, en negro sobre blanco, “Desitjo que t’agradi”. Lo atestiguan las voces de Josep Sánchez Llibre (Les veritats de l’Estatut); David Madí (Democràcia a sang freda) o Francesc Homs (Catalunya a judici). También los rapsodas socialistas han legado a la humanidad unas gotas de esa flor inmarcesible que es la letra impresa. Ahí va el gràcil Miquel Iceta con su Catalanisme federalista bajo el brazo. Cuando el boom catalán estalló (con su realismo mágico, su política-ficción y sus imponentes afirmaciones), abrigué la débil esperanza (siquiera un hilillo de plastilina) de que la disidencia no se empacharía de rimas altisonantes. Vana ilusión. Cuando la riña es estrictamente lírica, no faltan stripers que enseñen el oxímoron. Las huelgas de maleteros, los cortes de energía eléctrica, el desplome del sistema educativo, el atraso de las infraestructuras y el griterío de mi calle no constituyen, en realidad, ningún problema gramatical. Después de todo, en Cataluña siempre acaba por llover. Y sabe Dios que la lluvia es el único remedio para que el artista recobre la inspiración. Sobre todo cuando llueve sobre mojado y el artista es un perfecto adolescente.


(Para Litos, pasión primeriza de goles y letras)



viernes, 9 de mayo de 2008

Nació la hija de Teresa y fui a verla, cortesía de ex amante. Nos pasamos la tarde bebiendo té. Tuve en brazos a la cría y tuve en brazos la taza de té y tuve en brazos un muñeco de trapo antipático y tuve en brazos un cigarro y tuve en brazos un cenicero y tuve en brazos unos pañales. A eso de las nueve llegó el padre de la cría y, como si fuera un trasunto de Javier Marías, se enfundó un batín y se retiró a sus aposentos. Teresa me miró apresurada: ya sé, ya sé. A veces voy a la tienda de Teresa y hace la vista gorda cuando Lola le roba pendientes; una wynona, mi Lolita. En los días de barro, Teresa me sentaba a su lado y me preguntaba si ya sabía, si ya sabía.


La pedantería de Albert Boadella está muy por encima de su interpretación de la cocina, que es tan desafortunada como esos mar-i-muntanya que entusiasmaban a Pla. En Cataluña no muestro mis artes, dice. Antes que en Cataluña, clama el demiurgo, en cualquier secarral (con el secarral, eso sí, bien atestadito de catalanitos). El error de Boadella tiene que ver con el error del nacionalismo, que confunde el Cadí con los catalanes y a los catalanes con el polvo de los caminos. Paradójicamente, Boadella fue el primero que aplaudió la reaparición de José Tomás en Cataluña (¡a todas luces inmerecida para quienes somos catalanes y nos bastamos con el pantomaca!). Aplaudí su bufonada punk en las golondrinas porque a la anomalía nacionalista se le debe un plante simbólico, pero el plante a sus conciudadanos no se tiene en pie más allá del narcisismo sesentayochesco. Un progre. ¿Desplazarse a Sevilla? ¿Para reírnos con un chiste contra Ferran Adriá? Hombre, hombre... Boadella, que tiene grandes consejeros, debiera meditar sobre la sobreactuación exiliada y el exilio verdadero. Sobre todo, para que a nadie le salga gratis tildarle de fascista. Cuánto me gustaría haber comprado su libro en el restospaña. Lo compré en Cataluña, ves per on, que para el goteo del 10% siempre cunde más que Guadalajara.


Llueve en el Resolís.

jueves, 8 de mayo de 2008

El monigotero trabaja para un semanario que se carcajea de Dios y derrocha cautela con Alá. Carraspea. Pide la paz y la palabra.

Lo de Ascó ha sido muy fuerte. Bueno, a ver, muy-fuerte-muy-fuerte tampoco, porque la verdad es que hacía ya la hostia que se sabía que había fugas. Cada semana o casi cada semana hay una fuga. Y si no es en Ascó es en Vandellós, que para el caso es la misma mierda. Pero claro, ahora está internet y las fugas ya no pueden ocultarse. Y espérate, porque lo que salga de ahora en adelante será cada vez más fuerte. Y los niños visitando la central como si nada; ahí, expuestos a las radiaciones en grupos de ochenta. ¿No es para joderse? Y ojo, muchísimo ojo que los índices de radioactividad que están dando los periódicos son falsos, radicalmente falsos. Me lo ha dicho un colega que sabe un huevo de física. Pero claro, la prensa calla porque la verdad no interesa. Y los niños paseando por las instalaciones, como si las centrales nucleares fueran templos del saber. En el fondo es cosa del sistema: les inculcan a los niños la cultura de lo nuclear para formar súbditos, para formar gente acrítica. ¡Después de tanta lucha y de tantos adhesivos en el coche! Cómo molaban aquellas pegatas, ¿eh? Las carreteras eran un clamor… Nuclear? No, gràcies! También estaban en vasco, que molaba mucho más porque a la guardia civil le jodía bastante la cosa vasca. Ponme un poquito de champán, sí, sólo un poquitico… ya-ya-ya-ya-ya-ya. Haaaala, dónde vas, mujer. Pues el otro día leí que unos críos tenían que ir a Ascó a jugar un partido de fútbol y al final no fueron; los padres no les dejaron ir. Yo tampoco les habría dejado. Vamos, si de mí dependiera aislaba la comarca entera, desmontaba la central y plantaba marihuana desde Ascó hasta el Garraf. Y lo de Chernóbil qué, eh, qué me decís de lo de Chernóbil. Ah, pero, ¿no os habéis enterado? Bueno, pues parece que una lengua nuclear que ha ido viajando por el mundo está asolando la Costa Brava y en Llançá la gente está palmando como moscas. El Gobierno lo oculta, claro, no tiene cojones de admitirlo. Dice este colega mío que la lengua nuclear, por cosa de los vientos y tal, se ha posado sobre una calle del pueblo y ya han muerto más de 30 personas, todas de la misma calle. Pero el Gobierno calla porque, ya digo, la verdad no interesa. Y la prensa también calla. Un poquito más de champán, sí... ya-ya-ya-ya-ya-ya. Y eso que lo de Chernóbil aquí no nos afecta de lleno: bueno, vale, la gente palma en Llançá pero de lleno, lo que se dice de lleno, todavía no nos ha tocado. Ara, lo que es Francia es para echarse a temblar; ahora está saliendo todo, con internet es imposible ocultarlo. Un drama, un verdadero drama, eso de Francia. Bueno, oye, yo casi que voy tirando. 


Xavier Rius y Manuel Trallero, en ese ameno café-cantante que es la tertulia de E-notícies:

X.R.- ¡Aguascalientes, se ha ido nada menos que a Aguascalientes para ver a José Tomás!
M.T.- A ver si cree usted que todo el periodismo se hace por internet.

miércoles, 7 de mayo de 2008

(10)

Raúl llamó al interfono de casa de mis padres y yo bajé como quien baja y sube y se queda.
-¿Quieres ser padrino?
Raúl siempre ha fingido un cierto desprecio por la literatura, y digo fingido porque le pierden las sentencias tipo “la pintura murió cuando Rembrandt” y “de los tres el más largo”. María ha heredado la sensata quietud de su madre y el fiero orgullo de su padre. Así y todo, sus rasgos más relevantes no guardan parangón con la sangre: María es el abrigo y la risa negociada, el calmo derroche. Mi hija Lola, renuente a las filias, tan sólo se doblega ante la perspectiva de pintarrajearse con María y darse al High School. El sábado estuvimos en los jardines de la Universidad y no la besé. Temí que se convirtiera en rana.


Estafeta de la playa Libre/ Será sólo un instante

...el tiempo suficiente como para decirle cuánto me gusta usted. Su
blog, quiero decir. Y sus cosas. Y aunque en principio pensé que
podría llegar a hacer esto sin a su vez, llegar a hacer el ridi, me
doy cuenta de que no...

:- )

Sólo era eso. Que me gusta mucho leerle. Y ya está.

Un saludo,

R.


Benito y yo salimos de mi casa a eso de las tres de la tarde y subimos Entenza agitando la bandera del Español. El partido empezaba a las cinco pero para la ilusión nunca es pronto ni tarde. Al pasar por delante de la Modelo me volví loco y empecé a ondear la bandera en plan Brubaker y vino un guardia civil y me dijo que qué me pasaba y yo le dije que nada, que yo era del Español y que llevaba una bandera del Español y que si le molestaba que se fuera a la mierda. Exactamente, a la puta mierda. Me cayeron dos hostias pero no fueron tan grandes como las que le habían caído a mi madre la noche anterior. En el gol sur, Benito cargó con la bandera y conmigo. Benito era del Madrid pero Madrid le quedaba lejos y se hizo del Español. Un día me dijo que la ciencia le teletransportaría a Madrid y que entonces ya no podría ser del Español. Yo le dije que tuviera cuidado, que en el juego de los asteroides a veces apretabas el hiperespacio y explotabas. 

martes, 6 de mayo de 2008

Estafeta de la playa Libre/ C.

Querido De Paco,

Empecé a leerte por noviembre (o por diciembre, no recuerdo), pero fui recuperando las entradas anteriores, así que puede decirse que lo he leído casi todo y la verdad es que me encanta. A veces me pareces demasiado arcadiano, tú ya sabes, esos fiskings al regidor del distrito y las críticas a la prensa “socialdemócrata” (ja, ja). Lo de “arcadiano”, si le das la vuelta, también puedes tomarlo como un elogio. Hace poco Arcadi Espada dijo en El Mundo que el verdadero mérito de la cocina de Ferran Adrià es haber diseminado el talento. Pues el talento de Arcadi (que es un Adriá de la escritura) se ha diseminado en la blogosfera y algo te ha tocado. De todas las maneras, a lo que iba, aprecio más tu blog cuando no tiras de plantilla. Lo de Laporta, por ejemplo, era una pesadez, una cosa muy fácil. Cuida los heroesmegos y cuida las historias que V. Casale señala con un “qué bueno”. Y contente al hablar de tigres y leones -que todos quieren ser los campeones- y monos. Lo que cuentas no necesita de aliños "ficcionales" (dicho sea con todo el cariño y mi admiración).

Abrazos,
C.

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¿Querido? C.

Agradezco de veras tus observaciones. Llevas razón en casi todo.



Un abrazo,
De Paco

P.S. No interpretes el laconismo como un desplante. Hoy no.

lunes, 5 de mayo de 2008

Tiempo de heroesmegos (XXII)

En Marbella, en el hotel Cortijo Blanco, nos bañábamos en la piscina hasta bien entrada la noche. Luego cenábamos en San Pedro de Alcántara, donde descubrí la sopa de picadillo. Si regresábamos pronto de la cena me iba al balcón de Natalia, que estaba sobre la mesa de ping pong. Ella salía y me decía qué vas a hacer hoy, y yo le decía que si quería daba unas patadas al aire en plan Bruce Lee; entonces aprovechaba para hablarle de Bruce Lee y de sus dolores de cabeza y lo mal que lo pasó hasta que murió y Natalia me rogaba que no hiciera lo que Bruce, no fuera a ser que yo también me muriera. Y una noche me dijo que si yo me moría ella también se moriría. Le pregunté si de mayor querría vivir conmigo y me dijo que sí, pero que faltaban todavía nueve años para mayor. No pasa nada; a los dieciséis estaré viviendo en Madrid. Por entonces, si todo va bien, el Real Madrid me habrá fichado y podré comprar un piso en Moratalaz. 
-¿Por qué en Moratalaz?
-En Moratalaz o donde tú quieras. ¿Dónde viven los jugadores del Madrid?
-No sé.
-Bueno, pues entonces en Moratalaz.
-¿Qué pasa con Moratalaz?
-Es el único barrio que me sé.
-¿Y me querrás dentro de nueve años?
-Un puñao. 
-¿Y si te ficha otro equipo?
-Me muero, si me ficha otro equipo me muero.
-Y yo también.
-Pues nos morimos los dos.
Un día le dije a Natalia que nos bañáramos por la noche, que la piscina estaba muy bonita cuando la iluminaban y que el agua olía a jazmines. Fue media hora, sólo media hora. Al salir me pidió que le prestara mi toalla, que ella no llevaba. Antes de entrar en su habitación nos dimos un beso y yo regresé a la piscina como quien deja a la novia en casa y regresa al bar con los colegas. 
Aquellas vacaciones me dio por el trampolín. Me tiraba de cabeza, de bomba, de voltereta y de palillo, que era lo más marica que había pero a mí me molaba porque llegaba a tocar el fondo. Un día caí encima de mi hermano y le rompí todo. Lo sacaron del fondo de la piscina, lo reanimaron apretándole el pecho y se lo llevaron al hospital de Marbella. La historia de una vida es la historia de los grandes acontecimientos físicos, así que el resumen de aquel verano fue un beso y un golpe. Y sobre todo los jazmines. Los jazmines y Bruce Lee no se han ido. 


domingo, 4 de mayo de 2008

Tiempo de heroesmegos (XXI)

Los veranos los pasábamos en Marbella. Por las tardes paseábamos por Puerto Banús, que era un paseo con yates y joyas. Mi madre reconocía a gente de las revistas; a Lola Flores, a Lolita Flores, a Antonio Flores y a Rosario Flores. Yo tenía bastante con un crep de chocolate. Me vestían con una camisa ibicenca y unos zuecos, y llevaba un collar de cuero negro con un diente de tiburón. Un día me fotografié con un mono; al día siguiente, con un cachorro de león y otro de tigre. Hoy todo es delito. Íbamos al cine de San Pedro de Alcántara. Cine Mena, se llamaba. Las películas las daban en inglés pero a mí me importaba poco porque yo tenía bastante con un crep de chocolate y el cielo de Andalucía. Voy a contar algo de lo que no estoy muy orgulloso: un día me dio por apuntar los títulos de las películas que veía. El furor del dragón, Operación dragón, Kárate a muerte en Bangkok, Furia oriental, Kungfú contra los siete vampiros de oro… Llegué a tener más de doscientas. Bueno, pues el caso es que empecé a apuntar películas que no había visto para que la lista fuera más y más larga. Me costó mucho escribir la primera película falsa, que se llamaba La noche de los cien pájaros. Luego todo fue más sencillo. Hasta que se me fue la mano y copié la cartelera de Barcelona. Con el tiempo le di menos importancia a la mentira porque en la facultad había mucha gente que hacía lo mismo que yo pero con la revista Dirigido por. Antes de ver la película se leían el Dirigido y al salir del cine decían lo que había escrito el crítico. Una película tramposa, decían. Los que no leían el Dirigido decían buena fotografía y se quedaban tan anchos. Luego ese lenguaje se trasladó al fútbol. Un día leí una semblanza de Roberto Carlos en que el periodista decía que su juego era tramposo; y que sus subidas por la banda eran pura demagogia. Al poco, en el bar del barrio chino donde iba a ver el fútbol todas las almas gentiles decían lo mismo que el cronista. Cualquier palabrita era buena a cambio de no pensar. Bueno, pues los veranos los pasábamos en Marbella y nunca he sido tan feliz como cuando salí a pescar con el actor Sancho Gracia, que estaba en el mismo hotel que yo. De vuelta, los pescadores que nos llevaron mar adentro nos dieron unas pescadillas y unos rapes diminutos y un puñado de camarones del tamaño de una uña y un tiburón enano que en realidad se llamaba pez gato. Hoy todo es delito. Yo creo que Sancho Gracia me llevó con él de pesca porque era la única persona de por allí que no le llamaba Curro. El último día jugamos a Curro Jiménez en los jardines de aquel hotel, el gran hotel Santa Marta. Al final le dije que parara, le dije que la pelea final a navaja siempre me había dado miedo y que con las navajas me pasaba lo mismo que con los tiburones. Se sonrió y me invitó a una coca cola. Él se tomó un pelotazo, que también llevaba coca cola. Con tanta coca cola me acordé de Farré. Sancho se fue por la tarde. Yo le llevé el equipaje hasta la puerta. Me voy a Málaga, me dijo, y de ahí a Madrid. ¿Tú has estado en Madrid? Sí, bueno, he estado en Barajas, en un restaurante chino y en el Bernabéu. Sancho me atusó el cabello, me dijo pero qué jodido eres y se fue. Mi madre le dio un par de besos y jamás volvió a pasear por Puerto Banús.



(A María de Paco, que no me eligió)



sábado, 3 de mayo de 2008

(En los archivos de Jan)

Queridos Peñistas:

Contrariamente a lo que algunos dicen, no nos hemos reunido un grupo de exaltados, sino un grupo de barcelonistas. Y voy a pronunciar un discurso radical, sí, un discurso muy radical. No en el sentido de los que viven de frases hechas. Pero sí profundamente radical. Profundamente radical porque no hay nada tan radical como la ratificación de un compromiso serio, de un compromiso que sea una opción de vida. Para muchos de nosotros, el Barça ha sido no sólo una actividad lúdica, sino sobre todo una opción de vida. Para otros, lo empieza a ser ahora. Ésta es la radicalidad de la que os quiero hablar. Mi radicalidad no tiene nada que ver con la de quienes pronuncian discursos llenos de exigencia, de urgencia, y de excitación, porque a la hora de la verdad no les queda fuerza para mantener su grado de exigencia. Ni les queda capacidad para continuar la larga marcha. Y esto es lo que ahora más necesitamos: gente capaz de perseverar, de picar el hierro frío. Gente para la que el Barça sea la prioridad. Que ame al Barça. Que ame más al Barça que a su propia conveniencia. Que, como a veces hemos dicho, ame el polvo de los caminos por los que el Barça transita. Y que crea. Que tenga confianza. Que no dude. Y que tenga fe.

viernes, 2 de mayo de 2008

(En los archivos de Jan)

Querido Diario:

El trato de presidente no me disgusta, pero lo cierto es que también es presidente quien preside una comunidad de vecinos y el Barça es más, mucho más que una comunidad de vecinos. Según dijo Manolo, el Barça es un chándal cívico exento de cabra y pendón. Mmmm... Tal vez Manolo no dijera "chándal" ni "cabra" ni siquiera "pendón". En fin, tengo que preguntarle a Sentmenat de Lli qué palabras empleó nuestro Gran Bardo. Cuánto sabe Sentmenat; ayer estuve en su casa y me dio a leer unas odas que él mismo había compuesto. Como lo de Platko pero en catalán, que es una lengua cuya visión del mundo no resiste comparación (vas a parar). La verdad es que con las odas y el vino dulce se me puso la carne de gallina o, como diría mi amigo Johann, la gallina de piel. A lo que iba: no sé si el trato que merezco es el de presidente o me escae más el de conductor de almas; que digo yo que si tengo el don de hacer que Cataluña se levante y ande es probable que lo mío sea cosa de muy-honorable para arriba. Tengo que comentarlo con Txiki, a ver qué opina. Bueno, Querido Diario, anuncian mi vuelo. Batua...! La cola que hay. Tinguem paciència, la seguridad es la seguridad. Quién me dice a mí que entre la gentada que tengo delante no hay un madridista que guarda oscuras intenciones; quién, eh, quién. Ya hacen bien de registrarlos ya, no sea que tengamos un disgusto. Iré sacando el boli, que estos picolos suelen ser muy culés y descalzarme no me descalzan porque saben quién soy yo, pero me dan una murga con los autógrafos que ni te cuento, oye. Apagar equipo. 

jueves, 1 de mayo de 2008

(En los archivos de Jan)

Querido Diario:

Desde que ganamos la Champions (con la punta de la uña, por cierto), ando como decaído. Yo, que nunca entendí aquello que dijo Valdano de morir de éxito, empiezo a verlo todo como a través de un culo de vaso. (Igual quien dijo lo de morir de éxito no fue Valdano, pero ese muchacho siempre dice cosas tan atinadas que si non è vero è ben trovato.) ¡Ya lo tengo! Organizaré un aplec universal de peñas y disertaré sobre lo primero que tenga a mano para que la ilusión reverdezca. Dicho esto, ¿en qué idioma doy el discurso? Por un lado, la lengua vehicular del club es el catalán (yo mismo me encargué de grabar en estatuario esa disposición). Por otro, debiera tomar en consideración que el 90% de los peñistas no entiende el catalán. Querido Diario, no te deseo tan amarga encrucijada. ¿Y si empiezo en catalán para sellar el problema de la identidad y, tras la primera ovación, sigo en castellano? No, no, no, no. Lo retiro, Querido Diario, lo retiro. Acabo de recordar que hace poco, el filólogo Sentmenat de Lli (los filólogos empiezan a gustarme más que los escritores, ¿sabes?); bueno, pues Sentmenat de Lli me dijo que cambiar de lengua era morir un poco (en realidad es peor, mucho peor que morir un poco: es suicidarse un poco). La situación es distinta, sí, pero no lo que representa ni lo que simboliza. Así que nada de cambiar de lengua; clar i català. Los peñistas sabrán comprender que, en las actuales circunstancias, cualquier concesión al enemigo es... ¡Lo tengo, Querido Diario! ¿Y si expusiera mi desasosiego identitario y, en un alarde metalingüístico, colara de rondón mi teoría del Enemigo A Las Puertas? ¡Qué digo, a las puertas! ¡En Casa! Lo comentaré con Sandro, a ver qué opina.